domingo, 21 de febrero de 2016

Bienvenida yo y bienvenid@ tu

No tengo muy claro cuál es el protocolo de bienvenida cuando uno empieza un blog. Creo que seré un poco egocéntrica y empezaré por darme la bienvenida a mí misma porque al fin y al cabo este Blog es para quién quiera leerlo pero sobre todo es para mí. Una vez sintiéndome bienvenida a mi casa puedo daros la bienvenida a vosotros (si es que hay alguien ahí). Gracias por escuchar mis locuras, mis aventuras y desventuras, mis recetas, mis cosas!
Llevo tiempo mareando la perdiz con la idea de escribir un blog. Creo que a muchas madres a tiempo completo nos seduce la idea de poner por escrito nuestros pensamientos en la red porque nos hace sentir que salimos de casa de una forma muy fácil. Es como ingresar de repente en el mundo adulto después de un día lleno de pañales, deberes, legos y luke skywalker. Poder comunicarse con adultos después de un día de lidiar con las fieras me resulta una idea más que interesante. Se agradece.
Es curioso cómo la mente se oxida. He estudiado durante toda mi vida y siempre se me ha dado bien y me ha gustado. Pero desde que nacieron los niños y a medida que me he ido metiendo en este papel de madre es como si el cerebro se me hubiera bloqueado a cualquier tipo de actividad pseudointelecual. Ya no te cuento si la actividad es intelectual sin pseudo. Tampoco ayuda tener, además de dos hijos de 5 y tres cuartos (como Diego define su edad) y 3 años, un bebé de 8 meses que se despierta todas las noches cada dos horas para mamá. El cerebro de una acaba por bloquearse. Es un mecanismo de autodefensa. Aún así aquí estoy, con casi todas mis capacidades mentales y sensoriales activas, lista para dar guerra.
Y sí, son las 11 de la noche y mi cerebro ya va pidiendo pista. Veo un poco doble ya a partir de esta hora asÍ que me despidiré hasta mañana. Gracias por estar ahí, espero que me acompañes en el viaje.



No hay comentarios:

Publicar un comentario