El otro día hablaba con mi amiga Mathilde. Me decía que ella nunca más volvía a quedarse un half term con los niños en casa. Los campamentos son nuestros amigos. Lo sé para la siguiente. Y es que para que nos vamos a engañar, quiero a mis hijos pero tenerlos 7 días seguidos 24 horas es como ir a un Camp boot. Al menos no me ha dado la gripe. Siempre puede ser peor.
Anoche me acosté viendo la luz al final del túnel. Por fin hoy lunes mis pollitos irían a empaparse de sabiduría en sus respectivos templos. Preparé su uniforme sobre las camas como si fuera el primer día de colegio. Nos hemos levantado pronto con la ilusión (yo) del reencuentro con los amigos... Diego ha sido la primera parada. El Nursery de Marcos está a 5 minutos. He comenzado a sospechar que algo no iba bien cuando nos hemos cruzado con varios compañeros de Marcos que no llevaban el uniforme. Las sospechas se han confirmado al llegar a la puerta del colegio y encontrárnosla cerrada. Siempre hay una madre que sabe más que tú y se te cruza y te dice No sabías que no había colé? Empiezan mañana. Y claro, tú con la mandíbula desencajada, los ojos anegados de lágrimas recoges a tu polluelo y piensas... Porque yo?
Te entiendo, me he identificado totalmente con esta entrada, he sufrido el "half term" igual que tú, ¡pero por suerte mi colegio empezaba el lunes! Jejeje
ResponderEliminarQue ilusión! El primer comentario! Los half term deberían estar prohibidos
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